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¿QUE ES UN SARCOMA ÓSEO?

El osteosarcoma es un tumor maligno caracterizado por la formación de hueso o tejido osteoide por parte de las células malignas, es el más frecuente de los tumores malignos óseos (no se cuentan aquí las metástasis óseas por otros tumores). Es un tumor poco frecuente: 8 casos por millón de habitantes y año, que suele aparecer en adolescentes. Es muy importante comenzar subrayando que, si al igual que en otros tipos de cáncer el tratamiento temprano es vital, en el caso del osteosarcoma lo es aún más: las dudas o los procedimientos inadecuados en las fases iniciales del enfoque de estos casos pueden suponer la pérdida de las opciones de cura o de realizar un tratamiento conservador de la extremidad. Se manifiesta con mayor frecuencia en los huesos largos que rodean la rodilla. También suele aparecer en cualquier hueso del cuerpo, incluidos los de la pelvis, el hombro y el cráneo. El osteosarcoma puede formar metástasis (con especial predilección a pulmones) mediante diseminación tumoral por medio de los vasos sanguíneos.

Dependiendo de la célula que lo origina pueden recibir diferentes nombres, siendo los más conocidos: osteosarcoma convencional (alta grado intramedular); osteosarcoma paraostal y periostal (comportamiento más benigno), sarcoma de Ewing; condrosarcomas, etc

Síntomas

Los enfermos suelen referir síntomas que son inespecíficos: dolor en la zona afecta, normalmente se empieza con un dolor leve yendo a mayor intensidad junto con la pérdida de movilidad cuando el tumor afecta en el hombro y/o la rodilla. Se puede sufrir tumefacción en la zona tumoral (esto significa que habría un componente de partes blandas extraóseo). El hecho de que esta sintomatología ocurra en gente joven suele retrasar el diagnóstico, pues se suele achacar a la práctica de deporte o otras causas.

Diagnóstico

La aproximación diagnóstica, en pruebas de imagen, a las tumoraciones óseas suele hacerse mediante radiología simple, resonancia magnética nuclear o tomografía computarizada y gammagrafía. Con estas pruebas podremos obtener información de: aspecto benigno o maligno (la radiología no puede confirmar este hecho pero puede orientar), si existe fractura asociada, si hay componente de partes blandas asociado y qué relación tiene con estructuras vecinas, qué extensión intraósea tiene el tumor, si el tumor está diseminado a otros huesos.

Antes de proceder a la biopsia, que puede alterar los estudios radiológicos, debe realizarse un estudio local más completo mediante TAC y/o RMN. Cualquier decisión terapéutica se basará, obviamente, en un diagnóstico histológico y de extensión correctos.

Es muy importante la planificación de la biopsia y que ésta la practique el traumatólogo experto en tumores que le vaya a operar. Normalmente se realizará con la ayuda del radiólogo mediante TAC. Tras el diagnóstico que se concluya con la aportación del patólogo (quién aportará también el grado del tumor) se ha de planificar, en equipo, el tratamiento adecuado.

Las lesiones se localizan en las epífisis (parte distal) de los huesos largos en la gran mayoría, en la región de la rodilla o en el húmero proximal. Es más rara su localización en el esqueleto axial (pelvis o columna vertebral). En este punto, con una historia clínica adecuada y una radiología simple informada por un buen radiólogo, el índice de sospecha de encontrarnos ante un tumor óseo maligno será muy elevado.

Etapas de osteosarcoma

Una vez detectado el osteosarcoma, se deberán hacer más exámenes para determinar si las células cancerosas se han diseminado a otras partes del cuerpo. Este proceso se conoce como estadificación (staging en inglés). En la actualidad la mayoría de los pacientes se agrupa dependiendo de si el cáncer se halla en una sola parte del cuerpo (enfermedad localizada) o si se ha diseminado de una parte del cuerpo a otra (enfermedad metastásica). El médico necesita saber la localización del cáncer y qué tanto se ha diseminado para planear el tratamiento adecuado. Los siguientes grupos se usan para osteosarcoma:

Localizado: Las células cancerosas no se han diseminado más allá del hueso o del área del tejido en que el cáncer comenzó. En pacientes jóvenes, la mayoría de los tumores ocurren alrededor de la rodilla.

Metastático: Las células cancerosas se han diseminado del hueso donde comenzó el cáncer a otras partes del cuerpo. El cáncer se disemina a los pulmones con más frecuencia. También puede diseminarse a otros huesos.

Hay un sistema de clasificación por estadios que entra en más detalles (estas clasificaciones están sujetas a cambios futuros):
• Estadio IA: sarcomas óseos de bajo grado y menor de 8 cm.
• Estadio IB: sarcomas óseos de bajo grado y mayor de 8 cm.
• Estadio IIA: sarcomas óseos de alto grado y menor de 8 cm.
• Estadio IIB: sarcomas óseos de alto grado y mayor de 8 cm.
• Estadio III: sarcomas óseos discontínuos (saltos intraóseos o skip metástasis)
• Estadio IVA: sarcomas óseos con metástasis exclusiva a pulmón
• Estadio IVB: sarcomas óseos con metástasis a otros niveles

¿Cómo se tratan los sarcomas óseos?

No es objeto de este resumen profundizar en este aspecto, que debe quedar para los expertos en este campo, pero sí expondremos algunos conceptos generales.

En el caso de los tumores óseos la cirugía debe asegurar una correcta resección con criterios oncológicos para evitar la recidiva local. En las extremidades irá seguida de una reconstrucción del defecto óseo y de la estabilización de la extremidad mediante transferencias musculares que también favorezcan la función del miembro.

El oncólogo será quien nos de las pautas del tratamiento a seguir como puede ser la quimioterapia de inicio. En osteosarcomas clásicos el tratamiento suele iniciarse con quimioterapia y tras 2-3 ciclos se procede a cirugía. En función de la respuesta se administrará más o menos tratamiento. En general los expertos están de acuerdo que la incorporación de 4 fármacos a dosis adecuadas es mejor que la administración de 2 fármacos.

Hay tipos histológicos con protocolos específicos diferentes como el sarcoma de Ewing y otros en los que la quimioterapia tiene un escaso papel como los condrosarcomas.

La presencia de metástasis pulmonares no excluye la posibilidad de intentar un tratamiento con finalidad potencialmente curativa en la que además del tratamiento local quirúrgico y del tratamiento con quimioterapia se deberá incluir el tratamiento de cirugía torácica.

Si desea más información vea los enlaces en la sección INICIO dentro del apartado PACIENTES.

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